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  • Foto del escritorAngela Smith

Reflexión y gratitud: una invitación de fin de año

Una vez más, una fiesta de navidad,

Lo que resta es cada vez más corto

Pero si tomo la suma,

De todo lo recto, todas las curvas,

Todo lo incorrecto, todo lo correcto,

De todo lo bueno, todo lo malo

Al sumar toda esa abundancia finalmente me da lo que es una vida de verdad

Y poder llegar a esto, supongo

Es lo mejor en esta fiesta de Navidad. Theodor Fontane (1819 - 1898)


Una vez más, otro año está llegando a su fin, y estamos en espera de las celebraciones de Navidad y fin de año. Mientras unos esperan con emoción el tiempo en comunidad con los seres queridos, cultivando las tradiciones y los hábitos, otros temen enfrentarse a los conflictos profundamente arraigados que salen a la luz cada año, a la ruptura de viejas heridas o incluso al sentimiento de soledad.En cualquier caso, es un tiempo que nos invita a mirar hacia atrás: tradiciones y costumbres de la propia infancia, experiencias con la familia y otras personas cercanas. ¿Qué tradiciones o costumbres he adoptado? ¿Qué es lo que no he aceptado, borrado o cambiado? ¿Qué me gustaría cambiar? Cuando nos ocupamos de estas cuestiones, aprendemos mucho sobre nuestros propios valores e ideas, sobre cómo nos hemos desarrollado individualmente o nos gustaría seguir desarrollándonos.


Pero, sobre todo, este tiempo nos invita a repasar el año transcurrido y llegar a conclusiones para nosotros mismos. Para esto las siguientes preguntas pueden ser útiles:


  • ¿Con qué expectativas, deseos y objetivos comencé el año?

  • ¿Qué he logrado yo mismo?

  • ¿Qué me ha regalado el destino o el azar?

  • ¿A cuales cosas, costumbres o expectativas tuve que renunciar?

  • ¿Qué nuevas personas han llegado a mi vida?

  • ¿Cuáles se han alejado de mí o quizás se han ido para siempre?

  • ¿Qué he aprendido?

  • ¿Qué experiencias he tenido?

  • ¿Qué ha enriquecido mi vida?

  • ¿De qué manera que podido aumentar mi propio tesoro de experiencias?


Si logramos repasar el año desde una distancia benevolente y no revivir internamente las experiencias que nos han herido, situaciones en las que nosotros mismos hemos herido a otros, sino aceptarlas como parte de nuestra propia historia y cultivar gratitud por las cosas que se nos han dado, estaremos preparando el terreno para que las heridas se cierren, nos podamos deshacer de cargas y nos podemos abrir a lo nuevo. Si hemos sufrido lesiones, también puede ser necesario llorar conscientemente y despedirnos de personas, experiencias o cosas. Los rituales externos, que cada persona puede desarrollar para sí misma, pueden ayudarnos a liberar gradualmente el dolor interno y crear un espacio para lo que nos espera en el futuro. 

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